Cómo ayudar a los niños para adaptarse a la vuelta al cole  

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Cómo ayudar a los niños para adaptarse a la vuelta al cole  

 

Si los adultos sufrimos la denominada depresión postvacacional, los niños deben enfrentarse a la “temida”, por algunos, “Vuelta al cole”. A casi nadie le gustan los cambios y precisamente son los más pequeños los que deben adaptarse más frecuentemente a ellos. La gran mayoría de los adultos regresamos a un trabajo que conocemos, y seguiremos desarrollando la misma actividad que antes del periodo vacacional. En el caso de los “peques”, cada nuevo curso es un comienzo, una etapa diferente a la que deben adaptarse. Profesor nuevo, aula nueva, lecciones nuevas… Te explicamos cómo ayudarlos para que la “Vuelta al cole” sea feliz y sin miedos.

 

Decíamos al principio que los niños deben enfrentarse a multitud de cambios a lo largo de toda su vida escolar, aunque también es cierto que tienen mayor facilidad para adaptarse que los adultos. Las primeras veces nunca son fáciles, pero como hemos dicho, los peques de la casa pueden con todo.

 

Adaptación en niños de 0 a 3 años

 

En el caso de los bebés hasta los 3 años que se quedan en la guardería el principal escollo es el apego con los padres. Se encuentran en una edad en la que no sólo están muy unidos, si no que son muy dependientes: vestirse, comer, peinarse, etc. Por eso la separación puede ser más dura y traumática, aunque a esas edades se “olvida” rápido y es habitual que lloren durante la separación y la primera media hora, pero después se adapten perfectamente a las actividades que se realizan en la clase. Este “trauma” de la separación puede durar la primera semana de “vuelta al cole” y después suele desaparecer sin ningún problema.

 

La mayoría había olvidado la rutina previa a las vacaciones y para otros es su primera separación, en cualquier caso, la adaptación es un éxito si los padres les aportan confianza, si incluso los primeros días se quedan un rato en la clase y comparten juegos con ellos y sus compañeros. Muchas guarderías lo tienen contemplado, incluso lo de comenzar con un horario flexible e ir incrementándolo. Primero una hora, luego dos, tres, toda la mañana…

 

El truco es que los padres sean comprensivos, entiendan la rabieta y se rodeen de buenos profesionales de la puericultura que llenen de amor y confianza a los pequeños.

 

Adaptación en primaria

 

En esta etapa los niños suelen regresar con muchas ganas al colegio. Quieren reencontrarse con sus compañeros, conocer a sus nuevos tutores y profesores y saber qué nuevas materias aprenderán. Es la etapa en la que la adaptación suele ser más fácil. Ya que todavía no existe una presión por unos buenos resultados ni tampoco los deberes y el estudio inundan sus horas de ocio. Aquí lo más complicado es recuperar los horarios pautados de comidas y sueño. Para ello, tal y cómo recomendábamos en nuestro anterior artículo sobre rutinas del sueño, lo mejor es que una semana antes de que comiencen las clases se adapten poco a poco al horario y antes de irse a dormir, se evite el uso de aparatos electrónicos, como tablets, y se apueste por actividades relajantes como escuchar música, baños calientes, etc.

 

Adaptación en secundaria

 

Se trata de una etapa en la que regresan los miedos a la “vuelta al cole”, cambios de ciclo, el paso del colegio al instituto, la preocupación por los resultados académicos y el hecho de que deben empezar a pensar en los estudios que escogerán en su futuro más inmediato, provocan mucha intranquilidad. Los profesionales dicen que lo mejor es que los padres no se muestren preocupados delante de ellos, y compartan ciertas actividades como ir a comprar el nuevo material escolar, repasen los planes de estudio para ese curso y les aporten confianza.

 

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