¿Por qué los crucigramas y sudokus son buenos para la mente?  

Pasatiempos

Los pasatiempos han dejado de ser la forma en la que pasábamos el rato antes de la irrupción de los smartphones para convertirse en una especie de terapia de rejuvenecimiento cerebral. Todos hablan de los beneficios de las sopas de letras, crucigramas y sudokus, pero, ¿qué hay de cierto en todo ello? Te ayudamos a desgranar los beneficios de los pasatiempos y por qué deberíamos practicarlos.

 

Los beneficios de los pasatiempos

 

La misma palabra lo dice: Pasa… Tiempo. No es más que una actividad para pasar el rato, aunque con el paso de los años muchos expertos han puesto en valor los beneficios que aporta a nivel cognitivo.

 

Una especie de puzles para la mente que tienen:

 

  • Función lúdica. Es una forma de entretenimiento que produce bienestar. Se utiliza, sobre todo, para llenar espacios vacíos como los trayectos al trabajo, el hogar, la compra…
  • Función preventiva. Todos los expertos coinciden en que mejoran nuestra capacidad cognitiva porque la mente se ve obligada a utilizar estrategias de razonamiento lógico, memoria, lógica…
  • Función activa. Demanda una participación activa por nuestra parte, como por ejemplo leer al contrario de otras actividades como ver la televisión, en la que no tenemos que hacer ningún tipo de esfuerzo.

 

Al contrario que con otros aspectos del cuerpo, cuanto más se usa el cerebro más se activa y menos se desgasta. Por eso realizar pasatiempos es recomendable a todas las edades, pero sobre todo para aquellos que ya pasan de los 60 porque con la edad se ralentiza el procesamiento de la información.

 

La importancia del cambio, también con los pasatiempos

 

Los expertos recomiendan realizar pasatiempos para ejercitar la mente, pero también ponen de manifiesto que no son la panacea: Ni crucigramas, ni sudokus pueden detener el deterioro del cerebro a causa del paso del tiempo, pero sí que puede mejorar el procesamiento de la información y la agilidad mental.

 

Por eso se recomienda variar e incrementar paulatinamente la dificultad de los ejercicios. Realizar siempre el mismo pasatiempo es como ir al gimnasio y usar la misma máquina, a la misma intensidad: No conseguiremos mejorar, nos quedaremos estancados. Lo más importante, por lo tanto, es huir de la rutina y poder así proporcionar nuevos estímulos al cerebro.

 

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