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Roller o bolígrafo: ¿Tú de qué eres?

 

El uso del bolígrafo está tan popularizado que es imposible imaginarnos un mundo sin este pequeño artilugio que nos facilita la vida en todos los aspectos. Pero te sorprenderá saber que el denominado “boli” no tiene ni un siglo de vida. Lo inventó Ladislao Biró en los años 30 del siglo XX y ya te lo explicamos en este artículo. Tras casi 100 años de vida han surgido miles de modelos y técnicas que han permitido mejorar su uso, ¿sabías que no todos los bolígrafos son iguales en cuanto a funcionamiento?

 

Los bolígrafos más utilizados: ¿Tú de cuál eres?

 

En este artículo ya te explicamos las características de todos los tipos de bolígrafos que existen en el mercado y cómo se adaptan según tu tipo de escritura. Pero ¿tú de cual eres? Muchas veces hacemos caso omiso a la comodidad o la función que tendrá el bolígrafo que utilizaremos en concreto y nos basamos en otros criterios muchas veces sin fundamentar: Porque nos gusta un modelo en concreto y ya.

 

De todas maneras, la mayoría de la población se suele decantar por dos tipos de modelos de bolígrafos en concreto:

 

  • Rollers: Aseguran una buena calidad en la escritura ya que permite adaptar una caligrafía parecida a la estar utilizando una pluma, Tienen una bola rodante que no se en gancha en el papel y es mucho más fácil de utilizar que una estilográfica. Dentro del universo roller existen 2 variantes:
    • De tinta líquida. Para los que ejercen mucha presión sobre el papel o para calcar documentos.
    • De tinta gel. Incluye, sobre todo, bolígrafos con colores metalizados y brillantes.
  • Bolígrafo de tinta de aceite: Son los más populares y los más económicos también, Duran mucho más que un roller y aportan mucha facilidad a la hora de escribir. Otro aspecto positivo es que no manchan ni emborronan el papel porque su secado es muy rápido y eficaz.

 

Y tú, ¿qué tipo de bolígrafo utilizas para escribir? Roller, de tinta de aceite, las estilográficas…

¿Qué tipo de bolígrafo se adapta mejor a tu escritura?  

¿Alguna vez te han dado una receta y has seguido las instrucciones al pie de la letra, pero el sabor del plato era totalmente diferente al que habías probado de manos del que te dio esa receta? Pues con la escritura igual, todas son distintas, porque distintas son las manos que cogen el bolígrafo, por eso te explicamos qué tipo de bolígrafo se adapta mejor a tu escritura.

 

Los tipos de bolígrafo que existen

 

Cuando pensamos en un bolígrafo, a todos se nos viene a la cabeza el típico de tinta azul o los que regalan como publicidad. Pero existe un universo muy amplio con modelos para todos los gustos:

 

  • Plumas. Para los más clásicos, no se trata de un bolígrafo al uso, pero es una herramienta más con la que se puede escribir. Es perfecta para aquellos amantes de los objetos vintage, la caligrafía y que la utilicen en ocasiones especiales como la firma de documentos o el manuscrito de cartas importantes. Es incómoda para un uso diario, ya que pueden sufrirse accidentes con la tinta y su recarga es demasiado asidua.
  • Rollers. Son bolígrafos que permiten una calidad en la escritura parecida a la pluma, pero con la comodidad de un bolígrafo, es fácil de usar gracias a su punta de bola rodante que no se engancha en el papel. Los rollers pueden ser de tinta líquida (ideal para los que escriben ejerciendo mucha presión sobre el papel o para rellenar documentos que se calcan) o tinta gel (aquí se incluyen colores metalizados y muy brillantes, ideales para felicitaciones).
  • Tinta de aceite. Se trata de los bolígrafos más utilizados por su precio económico, durabilidad y facilidad para escribir. Su tinta es más viscosa y se seca muy rápidamente. Resistentes al desgaste, se recomiendan para la escritura en documentos oficiales y para el día a día, ya que no manchan por su rápido secado.

 

Lo que debemos tener en cuenta antes de elegir un bolígrafo

 

Existen una serie de circunstancias que se deben tener en cuenta antes de elegir un bolígrafo. No es lo mismo utilizarlo para hacer la lista de la compra, que para hacer unas oposiciones o coger apuntes.

 

  • El uso. Como decíamos, dependiendo de las circunstancias en las que necesitemos utilizar el bolígrafo nos irá mejor uno u otro. Si vas a escribir mucho lo mejor es optar por uno que sea ligero, ergonómico y que no tenga una tinta demasiado líquida porque tardará en secarse, nos mancharemos las manos y puede explotar.
  • Peso y tamaño. Se trata de dos cuestiones que pueden inclinar la balanza de la comodidad hacia un lado o hacia otro. Si vas a utilizarlo mucho, y como ya hemos dicho, lo mejor es decantarse por un modelo pequeño, que también pesará menos y facilitará la tarea de la escritura.
  • Recargas. No todos los bolígrafos pueden recargarse, la mayoría son de usar y tirar. Algo a tener en cuenta si queremos conservar un modelo o nos da igual cambiarlo asiduamente. En el caso de utilizarlo frecuentemente se recomienda uno recargable, ya que saldrá mucho más a cuenta.

Las curiosidades sobre la historia del bolígrafo y su creador, Ladislao Biro

De punta fina, de tinta líquida, de gel, de colores… Las posibilidades son infinitas y es que en la actualidad podríamos afirmar que hay tantos tipos de bolígrafos como personas dispuestas a escribir. En su día ya hablamos de algunas curiosidades de la historia del bolígrafo (que puedes leer de nuevo aquí) hoy nos centramos en su inventor: Ladislao Biro.

 

La figura multitarea de Ladislao Biro

 

Ladislao Biro nació en Hungría en 1899 y hasta su fallecimiento en 1985 desarrolló un total de 32 inventos, aunque el más famoso, por el que pasaría a los libros de historia fue, sin duda, el bolígrafo. Biro fue un personaje inquieto, con grandes proyectos y multitud de profesiones: Fue periodista, pintor, agente de bolsa, escultor y hasta hipnotizador. Desgranamos algunas de las curiosidades más impactantes que rodean a su figura:

 

  • Concibió el bolígrafo como alternativa a la pluma estilográfica que tantos problemas le daba: se atascaba con facilidad, la tinta se secaba y no siempre estaba lista para empezar a escribir. En definitiva, era poco práctica.
  • La idea se le ocurrió tras observar a unos niños jugando en la calle con una pelota. El balón cruzó un charco y fue dejando a su paso una línea de agua sobre el suelo seco. Fue entonces cuando se le ocurrió que para crear un nuevo artilugio de escritura solo necesitaba instalar una pequeña bolita en el extremo sustituyendo a la punta metálica de la pluma.
  • El prototipo se patentó en 1938 pero Biro no pudo comercializarlo de inmediato.
  • Una visita a Europa del presidente argentino del momento, Agustín, Pedro Justo lo cambió todo. Vio el bolígrafo de Biro y le pareció muy útil, por lo que le dio su tarjeta.
  • Tras comenzar la Segunda Guerra Mundial, el inventor emigró a Argentina y allí comenzó junto a su socio Juan Jorge Meyne, la distribución de su invención.
  • En esos inicios el coste del bolígrafo, al que llamaron esferográfica con el nombre comercial de Birome, era muy alto y acabaron vendiendo la patente a una empresa estadounidense y a otra en Francia.
  • La empresa francesa pertenecía a Marcel Bich, que consiguió adaptarlo de tal forma que rebajó su precio y lo lanzó al mercado bajo el nombre de Bic cristal, con un éxito rotundo.
  • En honor a Biro, Argentina celebra cada 29 de septiembre el Día del Inventor, que coincide con la fecha de nacimiento del creador.
  • Biro era zurdo y antes de inventar el bolígrafo, había ideado una pluma estilográfica para que aquellos que escribían con la mano izquierda, no se mancharan.