Vincent Van Gogh y la evolución del trazo de su dibujo

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trazo de su dibujo

Vicent Van Gogh es un pintor prolífico ya que en tan sólo 10 años de carrera, llegó a pintar alrededor de 900 cuadros (27 de ellos autorretratos); 1.600 dibujos y escribió 800 cartas, 650 de ellas a su hermano Theo. El trazo de su dibujo en toda su obra es una de señas principales, un trazo nervioso, sinuoso e inquietante.

Van Gogh es considerado el pintor holandés más importante del post impresionismo.

El trazo de su dibujo en el comienzo de su obra

La obra de Van Gogh se inicia con una pintura de tonos oscuros y de profunda humanidad. Más adelante tuvo contacto con otros artistas impresionistas (Émile Bernard y Toulouse Lautrec) y el arte japonés, entonces su pintura se volvió más clara y transparente.

Cuando se mudó a la Provenza, realizó numerosos paisajes e interiores, donde resalta una pincelada sinuosa, como el cuadro “El campo de trigo amarillo”, y multitud de retratos, donde la muestra más significativa es “Autorretrato” con la oreja cortada.

A la edad de treinta y tres años, Vincent, con su hermano Theo, se fue a vivir a París. En esa ciudad, visitó todos los museos y entabló relación con varios pintores de la época. Así pudo ampliar sus conocimientos pictóricos, lo que se reflejó en una perfección de su técnica.

Fue en esta etapa cuando empezó a utilizar un trazo grueso y vigoroso, añadiendo en sus pinceladas puntos, rayas y pequeños cuadros y, sobre todo, adoptó los colores puros. El paisaje con colores vivos le cautivó, y realizó del mismo unos doscientos cuadros muy hermosos, incluidos “Los Girasoles” y la “La noche estrellada”.

El trazo de su dibujo al final de su etapa

Cuando definitivamente optó por trasladarse a vivir al sur de Francia, se quedó deslumbrado resplandor del sol en los campos dorados, el intenso azul del cielo y el brillo de las estrellas durante la noche. Esto le hizo recordar que en un pasado fue un niño lleno de vitalidad y todo este sentimiento se reflejó en sus pinturas posteriores.

Sus pinceladas fueron cada vez más vigorosas transmitiendo la sensación que los objetos plasmados tenían movimiento propio, como si estuvieran animados por emociones. Su paleta se fue ampliando con colores más vivos, y en ella empezó a mezclar el verde con el rojo, el violeta con el amarillo, el azul con el naranja. Su colorido guardaba poca relación con la realidad, pero era su propia creación.

Van Gogh volcó toda su vida en una obra pictórica que después de muerto le daría el reconocimiento merecido.

Van Gogh, un pintor incomprendido

Las tendencias autodestructivas hacia su persona y un carácter introvertido llevaron a Van Gogh al borde de la locura en las últimas etapas de su vida. Su único y verdadero amigo fue su hermano Theo.

Parece que Van Gogh empezó a encontrar la luz al final del túnel durante su última etapa como pintor en el sur de Francia, en la que los campos de Arles le proporcionaron un espíritu más constructivo.

Aún así, el pintor pensaba que la marginación era una condición para alcanzar la grandeza artística. De hecho su experiencia encerrado en su propio mundo le proporcionó un estilo ágil y violento, con una personalidad arrebatadora y exagerada. En su obra buscaba todo lo contrario al camino marcado durante toda su vida.

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