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La industria de la animación ha avanzado a pasos agigantados en las últimas décadas, pero, aunque el dibujo clásico ha perdido protagonismo en pro de todo aquello digital, hay algo que no cambia: la ilustración. Es una de las preguntas que suelen hacer muchos “peques”: ¿cómo se dibujan los dibujos? Te contamos cómo es el proceso creativo de una película de animación y en especial todo lo relativo a las ilustraciones de los personajes y escenarios.

 

Los primeros pasos para crear una película de dibujos animados

 

Lo más importante es el guion, ya que es el corazón de todo el proyecto. Una vez que se tiene claro qué queremos contar, empieza el trabajo de recreación de esos personajes y escenarios que pueblan la historia que contaremos.

 

  1. Creación de personajes y escenarios: Tras el guion, lo más importante es darles vida y que pasen de la palabra escrita a un mundo imaginario y visible como es el de una pantalla.
  2. Storyboard. Es necesario presentar los bocetos de la historia de forma secuencial. Aquí los dibujos no tienen que ser muy elaborados, lo importante es hacer constar el orden en el que aparecerán a lo largo de la película y poder decidir los planos, posición de las cámaras, etc.
  3. Grabación de diálogos y sonido. Aunque cueste creerlo este paso es previo a la creación de las ilustraciones del film. Entre otras razones se hace en este orden porque los diálogos determinan la duración de una escena y por tanto el número de ilustraciones que se necesitarán.
  4. Producción del animatic. Se trata de un vídeo en el que muchas veces se utilizan las imágenes del storyboard en el que se puede ver toda la secuencia de las ilustraciones acompañadas de los sonidos. Sirve para decidir el tiempo que durará cada escena y animación. Es un primer borrador de la película, en el que se pueden realizar cambios y mejoras.
  5. La animación. Es el momento en el que se crea la animación de las ilustraciones que previamente ha elaborado el equipo de diseño a partir del storyboard, el guion y el animatic. Aquí es cuando se crea una secuencia de imágenes que permitirán simular la animación. Cada imagen es un fotograma, y normalmente hay 24 por segundo. En la actualidad existen programas que generan fotogramas intermedios, pero es necesario crear las imágenes principales que definen los movimientos y que se conocen como fotogramas clave.
  6. Edición final. Una vez que los fotogramas están creados deben unirse al sonido, música, voz, etc.

 

Estos son los pasos necesarios para que una ilustración en 2D acabe convirtiéndose en una película de dibujos animados. Aunque cada vez más, los estudios de cine de animación se decantan por los films en 3D, en los que los procesos de creación de personajes y escenarios se hacen directamente por ordenador.

Ya no es cosa de ser niño o no, pero seguro que a más de uno le ha pasado que se ha enganchado a los dibujos animados actuales. Enciendes el televisor y casualmente están dando ‘Vaca y Pollo’, ‘Tom y Jerry’ o ‘El Laboratorio de Dexter’ y, sin dudarlo, te enganchas a verlos. Entonces, ¿por qué los dibujos animados atraen a un público tan heterogéneo?

Motivos por los que los dibujos animados atraen al público

Desde hace un tiempo la etiqueta de animación ya no recae solamente en los dibujos destinados a un público infantil. Un ejemplo de ello, son las series animadas ‘Los Simpson’, ‘Padre de Familia’ o ‘South Park’. A continuación, las claves de por qué los dibujos animados atraen a un público cada vez más adulto.

Evolucionan constantemente sin cambiar su personalidad

Una característica de toda la animación infantil es que los personajes tienen muy bien definida su personalidad desde el inicio de la trama. Los valores que aportan estos personajes están muy bien definidos y construidos, por ese motivo cala tanto en adultos como en niños. A medida que se suceden capítulos, los creadores ponen a los personajes en mil historias y situaciones radicalmente diferentes. Prueba de ello es que los personajes se moldean hasta el infinito, pero sin cambiar un ápice su personalidad inicial.

Son personajes cómicos

Aunque su personalidad sea muy clara, como decíamos anteriormente, suelen sorprendernos cuando se enfrentan a situaciones inesperadas. En la mayoría de los casos, se consigue gracias a un repentino cambio físico: ojos saltones, cabezas que aumentan de tamaño, llantos que parecen mangueras de bomberos, etc. Estas exageraciones nos sorprenden y nos resultan graciosas. Los personajes en si son inesperados y, por eso, nos divierten.

Desarrollan la imaginación colectiva

En los dibujos animados suceden cosas por irrealizables que uno pueda pensar que sea. Las tramas no siguen las leyes de la gravedad, ni la noche y el día. Aun así, mantiene su sentido de principio a fin. La animación tiene la capacidad de convertir en sátira cualquier asunto, por muy serio que parezca el tema. Además, fomenta la imaginación de los públicos, con sus escenarios imposibles, medios de transporte de ciencia ficción y lugares inexistentes.

Su ritmo es frenético

Es muy normal que, a edades tempranas, la capacidad de concentración sea mínima. Las personas nos distraemos muy fácilmente y, para evitar esto, los dibujos animados recurren a escenas con un ritmo frenético. Te habrás dado cuenta que existen constantes gritos, admiraciones y exclamaciones. Además, los efectos de sonido aparecen casi en cualquier acción y momento.

 

Por otra parte, son un tornado visual. Los colores son muy contrastados, las luces y los tonos dan pie a los escenarios inimaginables en la realidad: paredes rosas, azules celestes o amarillas. Todo el conjunto en si se mezcla con el humor haciendo la fórmula perfecta para que le dediquemos unos minutos a la pantalla.